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Lo Poético 3

Alicia, Antonio y sus Amigos  en el País de lo

Poético 1

LLegada al Pai´s de Lo Poe´tico y encuentro con Muchas inesperadas amistades.

“¿Te sientes bien en el Pai´s de las Mara- villas?”, pregunto´ Antonio, queriendo pasar del gran tema del ser al ser aqui´ y ahora.

Alicia no alcanzo´ a contestar. Reaparecio´ la Rosa, muy entusiasta, diciendo: “Llegamos al Pai´s de lo Poe´tico”.

“Coincidencia significativa”, respondio´

Alicia. “Justo llega´bamos a hablar sobre do´nde estamos”, agrego´ Antonio.

En ese momento les cambio´ el mundo. Estaban en el pai´s llamado Poesi´a, Dimensio´n Poe´tica de la Vida, lo Poe´tico... El mar les dio la bienvenida. Todos entendi´an el lenguaje de las olas, con la misma naturalidad con que en la Tierra, de su´bito, algunos seres pasan a des- envolverse en un idioma del que no teni´an la menor noticia.

La Rosa habi´a hecho una relacio´n de confianza con una astromelia y una zanahoria. “De la A a la Zeta”, le comento´, jovial, el color

Azul. Pronto se incorporaron, sencillos, de buen humor, el Asombro, la Sensibilidad, la Analogi´a, la Intuicio´n, la Imaginacio´n.

“Vaya, encuentro entre conocidos, ver- dad Alicia, Antonio y amistades”, se oyo´ decir, al Mar, con una sonrisa aprobatoria del Sol, que, emprendiendo la retirada, le haci´a un sen~a de complicidad a Antonio, su amigo de siempre.

El zorro, muy impresionado, no pudo contenerse:

“Hablando tan a meudo del coraje de ser... el mismo ser aparece entre el Pai´s de las Maravillas y el de lo Poe´tico...”.

La Imaginacio´n sintio´ que era el mo- mento de decir:

“El coraje de ser es lo poe´tico de asumir lo maravilloso. ¿Verdad, Asombro?”.

Asombro asintio´: “En el Pai´s de las Ma- ravillas y en el de lo Poe´tico me siento igual- mente en mi casa. Aprovecho para saludarles, Alicia, Antonio, tambie´n a sus amigos, la Rosa, el Zorro, los dos gatos, el Conejo Blanco, la Rata, la lagartija Guillermo...”.

“Y a mi´”, se oyo´ la voz de la Serpiente y se sintio´ la emocio´n de Antonio.

“Las y los amigos de mis amigos son mis amigos”, concluyo´ el Asombro.

El sol reapareci´a en cada sentipensar, sen- tiimaginar, sentiintuir de los presentes, mientras, desde lo alto, el crepu´sculo saludaba con gene- rosidad roja, naranja, amarilla, violeta y unas manos verdes que pareci´an llevar un regalo.