PLAZA DE LA AMISTOSOFÍA

 

Hay la posibilidad, existe la necesidad, de ir hacia la unidad en la diversidad, sin perder contacto, buscando el diaŽlogo con la gran mayoriŽa que no avizora la gravedad de la crisis y los requerimientos de cambio de mentalidad.

El propoŽsito es continuar la evolucioŽn. El enunciado suena a omnipotencia y a delirio. La imagen de la caiŽda de las torres o de las muertes por hambre en Africa, son evidencias de que los riesgos son inmensos y los “tratamientos” necesariamente profundos. Hay que integrar al homo habilis en el homo sapiens. Es un proceso de cambio cultural, participativo, radicalmente democraŽtico. No se trata de pasar del comiteŽ central y del directorio de las sociedades anoŽnimas a la subordinacioŽn autoritaria a los guruŽes, a los animadores socio culturales o a los cientiŽficos de punta. No se trata de nuevas vanguardias o comandancias generales.

La evolucioŽn es una revolucioŽn en que participan todos. No es territorio de proclamas, de oŽrdenes o de rituales. Es un proceso de cambio al interior de cada consciencia, de cada proceso de socializacioŽn, mensaje en reunioŽn comunitaria, aula o internet.Es apertura. Es el equilibrio, la sinergia del compromiso y el desapego. El desapegarse comprometido. El compromiso desapegado. Desde la implicacioŽn en el misterio, somos compan~eros existenciales. Necesitamos evolucionar juntos, vinculados, en participacioŽn.

Se trata de abrir las esclusas que detienen el compartir el asombro. Desde la filosofiŽa, la poesiŽa, la ciencia, la espiritualidad, el diaŽlogo, la accioŽn solidaria, la amistad profunda. A lado del computador, tiene vigencia permanente la meditacioŽn. Junto al mensaje televisivo estaŽ la posibilidad de compartir los suen~os. Al lado de las redes solidarias, integradoras, sociales, ecoloŽgicas, espirituales, la consciencia compartida de finitud y de necesidad de apertura al infinito.

Es un hacer, junto a un contemplar, a un intuir, a un sentir radical.
Es liberar la magia esencial, la que nos constituye, la sabiduriŽa de la autenticidad, de la condicioŽn humana originaria. El homo sapiens, superando e integrando al homo habilis, lo ampliŽa, lo complementa con esa substancia de lo humano que siempre se refugia en la solidaridad, la comunicacioŽn existencial, la amistad, el amor, la filosofiŽa, la poesiŽa.
No es un mero nuevo hacer de un homo habilis renovado. Es un salto que requiere un trabajo. MutacioŽn, metanoia, metamorfosis... a la escala humana. EvolucioŽn con un arduo trabajo de liberarse de represiones y defensas, de certezas y haŽbitos. El camino a encontrar, a dejar emerger, al homo sapiens en cada humano. Es el costo de la contribucioŽn a la salida de la
crisis y de la pre historia.

El asombro en el horizonte de la esperanza, en la poliŽtica de un desarrollo a escala humana con participacioŽn y consciencia de la evolucioŽn y su contexto.

El asombro estaŽ en el camino de la esperanza porque viene de siempre, de los oriŽgenes, de los primeros pasos en la larga marcha- a nuestra escala de sujetos- desde el primer resplandor de una interioridad contemplando lo inmediato, la tierra, el cosmos. Es nuestra identidad asumida de partiŽcipe del misterio. De ser limitado por la incertidumbre y la ambigušedad.

Hay una esperanza pasiva, de “espera” de la otredad, del destino, del curso de la historia, de la maduracioŽn bioloŽgica, de los cercanos, de Dios.

Existe una esperanza “participativa”, la confianza de ser “parte” responsable; la uŽnica sustentable. Es a escala de lo que somos los humanos, la que sigue el viejo discurso estoico en torno a que “ en relacioŽn a las cosas que atan~en a los eres humanos, sobre algunas puede influir y sobre otras, no” Es la obviedad negada, violentada, en la afirmatividad totalitaria creciente del hacer del homo habilis, del no reconocer su condicioŽn de “parte “.

El asombro crea condiciones para una “esperanza participativa”. De participacioŽn desde el fondo existencial del ser humano. El ser, el universo, el yo tienen dimensiones ocultas, misteriosas, sombras... Sin embargo, podemos tener una orientacioŽn de proximidad, de no represioŽn, de identificacioŽn con nuestra situacioŽn, de a- sombrarnos. Desde alliŽ estamos en situacioŽn de ad-mirar de confiar, de tener esperanza.

En la mera perplejidad estamos inmovilizados, pasivos y desconcertados.

En el asombro nos sentimos parte, nos nutrimos, nos involucramos, somos parte.

El abrirse, aceptar, vivir el asombro, en proximidad a la admiracioŽn, a distancia de la perplejidad, libres de la represioŽn...es integrante de la salud positiva, un rasgo “ sapiens, evolutivo, propio de cualquier eŽpoca.

El asombro, derecho, necesidad individual y social, es, en los tiempos de la mega crisis, de la crisis epocal, una expresioŽn, una necesidad, una capacidad al servicio del desarrollo humano y de la evolucioŽn.

Hemos asociado al asombro con la incertidumbre, la ambigušedad, la admiracioŽn, el misterio.

Nos hemos guiado por el adagio del derecho: “quien puede lo maŽs, con razoŽn puede lo menos”. La apertura a la conmocioŽn del asombro implica un poder asumir las dimensiones inciertas, ambiguas, misteriosa de la vida. Asombrarse es situarse no soŽlo en el sol, sino tambieŽn en la sombra. En un tiempo el a-sombrarse podiŽa ser un asustarse de la propia sombra. Ahora es tiempo de recuperar la vivencia compartida por PlatoŽn en el Teeteros “ porque esta pasioŽn el asombro, es maŽximamente propio del filoŽsofo pues no hay otro principio de la filosofiŽa que eŽste”, agregaŽndole lo expresado por Jaspers en el sentido que “ la filosofiŽa es aquella concentracioŽn mediante la cual el hombre llega a ser el mismo al hacerse partiŽcipe de la realidad .” Una condicioŽn abierta a los seres humanos, no soŽlo a los filoŽsofos, a los poetas, a los altos cientiŽficos o seres espirituales. Filo –sofiŽa. Filo- sapiens.

Asombro, apertura a lo inalcanzable, cercano al admirar. Lo que nos circunda, sostiene, tiene sombra, es admirable. Es de admirar el cielo estrellado, el amor, la obra de Shakespeare, el desarrollo del lenguaje, el inicio de la fotosiŽntesis, las fracciones de segundo en que se constituyoŽ el universo, se establecieron las grandes leyes del cosmos, se inicioŽ la primera fase de la historia. AdmiracioŽn de la belleza, de la integridad eŽtica, de la inteligencia del cosmos, de la capacidad de conocer del ser humano Encuentro de la admiracioŽn y del asombro de la belleza y de la verdad que Keats sen~alara para siempre: “Belleza es verdad, verdad es belleza. Eso es todo cuanto

podemos saber en la Tierra y cuanto necesitamos saber.”

La incertidumbre metafiŽsica absorbida, metabolizada en el proyecto de vida, contribuye a la modulacioŽn de lo impredecible, de los viŽnculos, de las decisiones colectivas, del talante de la naturaleza. La tolerancia a la ambigušedad de la situacioŽn humana, de ser animal consciente de siŽ, capaz de conocer y de transformar, de hacerse preguntas, prepara, da sentido, al asumir lo confuso, lo indiscernible, el periŽodo de incubacioŽn de todo acto creativo. Respalda la maduracioŽn para sobrepasar el autoritarismo en la vida social, las instituciones y los viŽnculos personales.

A traveŽs de la tolerancia a la incertidumbre y a la ambigušedad se van constituyendo tambieŽn, en sentido inverso, espacios facilitadores para la expresioŽn del asombro baŽsico. La cultura democraŽtica, la que se abre a el no saber, hace maŽs viable el sentido cuestionador del paradigma baŽsico, del sentido comuŽn. De saber escuchar, ceder, tener transparencia, podemos pasar a preguntarnos el por queŽ de las posesividades, los cierres, las pequen~eces, todo lo ajeno a las perspectivas de ir maŽs allaŽ del sentido comuŽn del homo habilis. Junto con ello, maŽs allaŽ de ello, la urgencia de los problemas cotidianos y la amenaza brutal a la supervivencia de la especie llaman a una transformacioŽn cultural y de mentalidad, a la apertura al misterio, a la recuperacioŽn del asombro.

El asombro es una emocioŽn, una necesidad, una capacidad. Se situŽa en el horizonte de la esperanza de salir de la crisis del desarrollo hegemoŽnico, del traŽnsito del homo habilis realmente existente al homo sapiens nominal en le imaginario colectivo, al ser de la salud integral, mujer y hombre nuevo nacidos de un proyecto de unidad en la diversidad. El ser humano de la esperanza.

El cambio presupone un nuevo sentir comuŽn, la cultura cuaŽntica de afirmatividad y pregunta, de compromiso y desapego, de individualizacioŽn, vinculacioŽn y proyeccioŽn transpersonal. Un sentir en que la razoŽn, la operatividad, la ecologiŽa y el amor trasunten, con el asombro, el sentimiento maŽgico de la vida

El sentimiento maŽgico de la vida, proyectado a la continuidad y transformacioŽn del homo habilis en homo sapiens, implica un confiar en la razoŽn y la ciencia como partes de la realidad a escala humana, como contribuyentes al desarrollo de la vida. Comprende, al mismo tiempo, el asumir la emocioŽn –con mocioŽn del asombro y con ello nuestra finitud, nuestra incertidumbre, nuestra situacioŽn ambigua, nuestra capacidad de admirarnos de la verdad, la profundidad eŽtica y la belleza, nuestra necesidad de mayor completud, de integracioŽn con nosotros mismos, con los otros, con lo otro. La leccioŽn del Principito: “lo esencial es invisible a los ojos”

Se trataba de una carta extensa, propositiva. La azulina quiso complementar con algunas conjeturas acerca de las resistencias , las dificultades para entrar a la disponibilidad del asombro. Pensaba en quienes no visitan el JardiŽn